viernes, 11 de mayo de 2018

TRIBUS JUVENILES,JULIO DE ANTON


TRIBUS JUVENILES
En la Roma clásica, cualquier individuo, aparte del nombre, incluía en su filiación a la tribu que pertenecía, de manera que los Magistrados registraban, bajo juramento, ésta atribución tribal. Roma al actuar así y registrar en documentos la dependencia de individuos a una tribu lo hacían por definir territorios, así, la ciudad se organizaría en cuatro tribus urbanas, donde se distribuían libertos, personas nacidas en la infamia, hijos ilegítimos, y extranjeros, sin que se tuviera en cuenta los lugares de nacimiento de aquellos.
En este orden, se hace evidente, desde la perspectiva histórica, y como primera aproximación al fenómeno que pretendemos analizar, que las tribus juveniles podrían contextualizarse en tres dimensiones:
-         Ubicación en ciudades/megaciudades, en su mayoría, resultado de intensas migraciones a la zona metropolitana de gentes de municipios aledaños, determinadas aquéllas por ser impracticable y casi imposible la interacción, evaporándose, al mismo tiempo la imagen física de las mismas. (1)
En nuestros días la modernidad, cargada de globalización, implementada de racionalidad y funcionalidad, ha provocado la desintegración de las ciudades y fracturas en las relaciones primarias, contribuyendo a ello los embates de la comunicación global que no hacen más que destruir a los pequeños espacios culturales locales, desestabilizando antiguas formas establecidas, que generaban identidad y cultura, siendo reemplazados éstos por nuevos espacios, la mayoría subculturizados y contraculturales. En este sentido, y desde la perspectiva de Durkhein, la aldea global, la cultura hegemónica, han encontrado su respuesta con la aparición de microculturas y sociedades primitivas, que emergen en los grandes espacios urbanos, constituyéndose, en su mayoría en agrupaciones contestatarias y resistentes, de donde surgen las tribus juveniles urbanas. (2)
-         Territorialización, que integraría lugares donde postulan sus sellos y marcas, así como espacios y rutas en movimiento; y los no lugares, entre los que destacan las zonas chats, ravers, botellones, viajes virtuales, circuitos en red, etc.
-         Conformadas por fronterizos o marginales juveniles. (3)
La primera impresión ante el enunciado tribus juveniles, desvela a cualquier observador sensaciones/percepciones, en tonos de energía, movimiento, vida, desplazamiento, grupo y ciudad, conceptos éstos contrarios a calma, quietud, muerte, sedentarismo, individualismo y rural, quedando como actividad valor esencial el término de corretear, andar y deambular de un lado a otro la ciudad, sea para facilitar identificaciones de nuevos espacios e iguales, sea para encontrarse violentamente con otros distintos y allí depositar sus marcas y catálogos.
El fenómeno de las tribus, ha interesado y ocupa de modo omnipresente y omnisapiente a antropólogos, sociólogos, semióticos, sicólogos, demógrafos, economistas, comunicadores sociales, institutos policiales, siendo aquél motivo de reuniones y convocatorias internacionales a efectos de análisis y descripción, por su enorme impacto en las tramas urbanas, música, moda, lenguaje, etc.
En la literatura antropológica el concepto de tribu se define tradicionalmente como grupo autónomo de extensión definida, de homogeneidad cultural y organización social unificada que habita en un territorio, teniendo éste toda la carga de pertenencia. En este sentido, las tribus se remitirían a lo primitivo, a clanes compuestos por lazos sociales, religiosos y parentela. Hoy, el concepto de tribu, desde la antropología, se asocia esencialmente al ámbito urbano y referida a jóvenes. En este orden, tanto la Antropología como la Semiótica, están de acuerdo en considerar a las ciudades no sólo como espacios físicos, sino como lugares donde ocurren fenómenos expresivos que entran en tensión por la actividad de los jóvenes o de algunos jóvenes, estructurados en tribus, en desacuerdo con los procesos de racionalización y de industrialización de la cultura. La mirada social de la Antropología respecto de las tribus juveniles, consiste en verlas como formas novedosas de expresión, identificándolas en calidad de fuentes de peligro y de riesgo, etiquetándolas, al igual que hiciera la escuela de Chicago, como posibles espacios de delincuentes, drogadictos, pandilleros, agentes todos ellos de inseguridad en la que se vive, en el marco de grandes territorios urbanos. (4)
Después de estas consideraciones, debe quedar claro que el fenómeno de las tribus juveniles son una de las respuestas mas cualificadas a la aldea global, a la globalización, al racionalismo y al estructuralismo, constituyéndose aquéllas en microculturas heterogéneas, a la manera de las sociedades más primitivas, donde lo elemental, lo simple, lo natural, imperan sobre lo complejo y artificial, surgiendo en consecuencia aquellas microculturas, en su mayoría contestatarias y violentas respecto de la cultura dominante. Esta sería una primera hipótesis que explicaría el origen de las tribus juveniles, ya defendida por los seguidores de Stuart Hall (1983), mantenida en su estudio “Resistencia mediante rituales”, donde emplea reiteradamente la noción de subcultura juvenil como expresión de resistencia de jóvenes trabajadores o sin empleo que refuerzan la vivencia de identidad de iguales, de clase, y también de espacios, esquinas, calles, curvas, discos, música, etc., y que habitualmente están en la urgencia de transgredir, confrontándose con los patrones de la cultura hegemónica.
Esa primera hipótesis daría explicación a un motivo fundamental que explicaría la creación de las tribus juveniles, consistente en la búsqueda de nuevos afectos, de nuevos tipos de relaciones, que dejan fuera a aquéllas derivadas de la racionalidad o de la división del trabajo. En definitiva, se trata de una respuesta, de una nostalgia de lo perdido que conlleva la vuelta a los terrenos de lo afectivo-emocional, que son propios a la comunidad primitiva.
Otra hipótesis de trabajo que explicaría el fenómeno de las tribus juveniles se situaría en modos o alternativas de expresión, describiéndose las mismas como formas de alejamientos de la normalidad, trasladándose aquéllas a espacios nuevos o no lugares para encontrar intensificaciones de vivencias y logros de afectos gratificantes, sitios éstos donde se cobijan sentimientos que no se encuentran en la familia.
Una hipótesis más explicaría el fenómeno de las tribus juveniles como expresión de una crisis de disidencia cultural en forma de violencia, debido al desencantamiento que ha producido la sociedad globalizadora, llena ella de masificación e hipertrofia funcional, donde reina el consumismo, la alienación y se vende basuras de éxitos personales.
En la década de los setenta, la explicación del fenómeno tribal juvenil descansaba sobre la teoría impactante del desarrollo social y económico de la comunidad, de la gran urbe, que aplastaba las espectativas de los jóvenes no sobradamente preparados, licenciando la sociedad mercantil, pomposa ella, la zanahoria del fácil éxito personal con escasos esfuerzos, situando al mismo tiempo símbolos, entre músicos, deportistas y otras ventanas que al modo del “gran hermano” y “operaciones triunfo” alocaban a dispararse a los más desposeidos y carentes, entre los jóvenes. El concepto de anomia, abogado por Durkeim y Merton, lleno la boca a muchos casposos salidos de las facultades semióticas y de las ciencias sociales, escupiendo por ahí y publicando aquello sobre la facilidad de logro y de éxito en la sociedad que se estaba construyendo, picando los más jóvenes infelices en el anzuelo para que luego cayeran en la basura.
Según Michel Maffessoli (1988), las tribus juveniles surgen como reacción al auge de la masificación, que es la expresión de carencia de identidad, necesitando la gente/masa de desprocesarse en momentos de individualización, fortaleciendo así los papeles de cada persona en el interior de agrupaciones pequeñas, que ofrecen ventajas de afirmar subjetividades, defender territorios y símbolos, todos ellos constituyentes de identidad, donde dominan experiencias y vivencias estéticas, y también sensibilidades, que llenan a los descarriados, a los jóvenes más infelices y a todos aquellos que pretenden salir de la gentitud o de la masa. Para Maffessoli las tribus juveniles están cargadas de componentes emotivos, donde es posible frenar o limitar la racionalidad de fuera, añadiendo que aquéllas surgen desde abajo, desde dentro, y algunas, en las cloacas, para dirigirse luego hacia arriba y hacia la periferia, armándose en su invasión continua con léxicos, metalenguajes, discursos, éstos, discontinuos, fragmentarios, dionisiacos, parciales, todos ellos muy difíciles de descifrar y codificar por sabedores apolineos, globalizadores y hegemónicos. Aquél autor afirma que las tribus juveniles tienden a ubicarse en las urbes, implementando su cuantía, variedad y recorrido en la medida que aquéllas se traman, y se globalizan.
Frente a esta teoría de Maffessoli, se situaría Costa P., Perez, Tropea (1997) en su trabajo Tribus urbanas, que explican el fenómeno no tanto como grupo sino como reafirmaciones de compromisos personales en el grupo, donde se tiene imagen, rituales, símbolos con los que compartir, funcionando todo como un mito o pequeña historia que contribuye a la construcción de la individualidad perdida, proveyendo a los jóvenes de instrumentos y esquemas de comportamiento que permiten salir del anonimato para constituirse en disidentes sociales y rompedores de cultura hegemónica, desestabilizando así, de modo personal, el orden de los adultos, y especialmente la seguridad de la masa.
La presencia de las tribus juveniles, con su lenguaje, cultura, experiencias y saberes, fueron también analizadas tangencialmente por Michel Foucault, que afirmaría que si la sociedad, la gran cultura, tienen y mantienen los discursos generales de la verdad, en su doble sentido, el científico y el de la masa, deben también incorporar aquellos saberes descalificados y marginales, saberes éstos que son memorias de contradicciones, enfrentamientos, conflictos, resistencias, heridas y autoafirmación de las diferencias. En este orden, Foucault, entiende y comparte la disidencia necesaria de grupos, como es el caso de las tribus juveniles, que se resisten al poder del lenguaje y discurso de aquellos que se declaran cultos y forman parte de la masa, éstos situados en la paranoia de que su cultura siempre es verdadera e irrefutable. Consecuentemente, las tribus urbanas juveniles no se ejercitan en el sometimiento a esos saberes, constituyéndose en primera línea en calidad de resistentes, poniendo y exponiendo sus mundos, sus verdades y saberes, que en contradicción lucharán, algunas veces con violencia, por imponerse, al objeto de descabalgar a los mitos de la cultura hegemónica, instrumentando para ello unas veces la música, graffittis, estilos de vida y otras, el enfrentamiento más crudo que puede segar vidas. Consecuentemente, las tribus juveniles, con su presencia y acción, aparte de torpedear a la gran cultura y a la aldea global, están desconstruyendo no sólo los saberes científicos y populares, sino también el oficial y público, constatándose con ello la debilidad de algunas instituciones, antes muy cerradas a éste fenómeno. (5)
García Ganclini (1995), llega a decir que hay que dejar hablar a las ciudades más que hablarlas; escuchar lo que se dice en ellas y potenciar que los discursos nacidos se expresen con su ritmo, surgidos éstos en los territorios de las esquinas y de las curvas a efectos de colocar en vértigo y velocidad la información globalizadora. Desde ésta perspectiva, la presencia de las tribus juveniles son una apuesta más, no sólo como objetivo de estudio, sino un medio para conocer los desajustes que hacen estallar los discursos concebidos por la masa y los aldeanos globalizados.
Mario Margulis (1994), por último define a las tribus juveniles como receptáculos en los que se agrupan aquéllos que se identifican mediante un look, en el que se entremezclan, ropas, peinados, accesorios, gustos musicales, manera de hablar, lugares de encuentro, ídolos, expectativas comunes e ilusiones compartidas. Según éste autor las tribus funcionan esencialmente como mecanismos de identificación y de segregación de diferencias.
Una característica singular entre las tribus juveniles consiste en que el espacio donde ellas se ocupan, siempre tiene lugar un juego de representaciones, a la manera de un teatro que golpea con sus símbolos e iconos, donde se veta a cualquier individuo que no sea un igual. Pertenecer a una tribu juvenil significa una contradicción asumida que consiste en fugarse de la uniformidad de todos y de la masa, y no dudar en vestirse y arroparse con uniformes que identifiquen, extremando la imagen personal y su look de tribu, lo menos convencional posible, todo ello para definir y revelar una actitud, la mayoría de las veces agresiva y violenta.
En este sentido, el estilo de vida sería uno de los distintivos esenciales de las tribus juveniles, expresión de un conjunto, muchas veces incoherentes, de elementos materiales e inmateriales que los jóvenes consideran representativos de su identidad como grupo. Las tribus juveniles tienden por lo general a resignificar símbolos, objetos, palabras, discursos, iconos, interviniendo sobre ellos a la manera del bricolaje, dándoles concepciones diferentes de aquéllos que los tuvieran en su origen, léase cruces esvásticas, cruces heavy, chupas de cuero, etc. En las tribus juveniles, las personas, las cosas y las ideas tienden a cambiar sus significados.
En este orden es muy importante, cuando se analiza una tribu juvenil, conocer su estilo de vida, compuesto en un principio por su lenguaje, esencialmente oral o mímico, distinto de los adultos; de la música que consume; de su estética; y de sus producciones culturales, entre las que destacan los fanzines, graffittis, tatuajes, murales, videos, chateos, etc.
Brake (1985), sostuvo que el estilo de una tribu juvenil se definía por su imagen, es decir, por su apariencia, que integraría vestido y accesorios, aparte de la postura y el modo de andar, añadiendo, también, su jerga y los modos de pronunciación de la misma.
Consecuentemente de lo escrito hasta aquí, las claves para entender a cualquier tribu juvenil deberían pasar por los siguientes procesos:
1º      Conocer sus territorios y recorridos alternativos, entendidos éstos como suyos, tanto a nivel físico como simbólico.
Sobre este aspecto cuando un joven habla de su discoteca, donde oye su música, no dice sólo de espacios y afinidades, sino también de afectos y vivencias que refuerzan las posesiones aludidas, que apoyan las expresiones de reafirmación. Así, la discoteca, el bar, la esquina; la calle y la curva, son lugares poseidos, donde se establecen relaciones de reconocimiento de identidades grupales, donde se generan representaciones, algunas, insospechables y originales.
2º      Conocer la música que consumen y la estética integral de sus expresiones, elementos éstos esenciales que significan al grupo, todos ellos fuera del mercado de la tienda comercial y de la marca franquiciada, apostando y poniendo énfasis en lograr lo ya usado o que está en los rastros de las calles y que ha tenido experiencia de trasiego en andaduras de paraterritorios, ajeno por evidente a centros comerciales del centro y de moda, pretendiendo con ello y siempre, la búsqueda de lo alternativo.
3º      Conocer sus discursos, en su mayoría ausentes de palabra, de conversaciones, y por el contrario, repletos de formas donde actúan el cuerpo, la expresividad y la representación.
A través de la corporidad las tribus juveniles mandan mensajes tanto en posiciones estáticas o dinámicas, todas ellas secuencias aprehendidas en la interacción.
Por medio de la imagen combinan vestidos, colores, reciclando lo retro y haciendo remix con el mañana, siendo peculiar en su hacerse el reciclar comportamientos y apariencias al objeto de ser mirados como extraños y gentes con onda, sugiriendo muchas veces, y en el espacio de algunas tribus, la otra sexualidad que se encuentra en cada uno de ellos, perdiéndose algunos individuos entre papeles masculino y femenino.
Una de las tribus juveniles presentes de manera episódica, confrontándose con el poder económico, y que resume lo escrito hasta aquí, es la de los Blackblocs, etiquetada así por primera vez en la década de los ochenta del pasado siglo, e identificada por la policía alemana, calificando a sus miembros de extrema izquierda y radical.
Actualmente, uno de los ideólogos de la tribu juvenil Blachbocs y de los jóvenes antiglobalizadores, es Susan George, Presidenta del Observatorio de la Mundialización, autora del “Informe Lugano”, donde afirma que las premisas de los mercados financieros y grandes empresas transnacionales conducen hacia un fascismo mundial, al que los ciudadanos deben reaccionar. En el citado informe aquella autora expone las contradicciones del capitalismo que incide en la ecología, sociedad, política y economía, denunciando que el neoliberalismo imperante no podrá sostener a los ocho mil millones de personas que habitarán en el 2020, apostando aquélla por la redistribución de la riqueza, grabando a escala internacional todas las ventas. Añade Susan George que las crisis financieras producen impactos económicos en las bolsas de valores, implementando el desempleo, aumento de precios, cierre de empresas, destrucción de los recursos para el desarrollo social, empobrecimiento de las clases medias y mayores cargas para los pobres.
Susan George es vicepresidente de ATAAC (Asociación por una tasación de las transacciones financieras para la ayuda de los ciudadanos), que es un movimiento surgido recientemente en Francia por iniciativa de la Revista internacional “Le monde diplomatique” que ha analizado las crisis financieras y el impacto producido por las mismas en Méjico (1994), países del Sudeste Asiático (1997), Rusia (1998), Brasil (1999), Argentina (2000) y USA (2002), atribuyéndolas a maniobras especulativas de capitales. Atacc propone que de los 1,5 billones de dólares que se mueven diariamente por el mundo, especulando sobre las variaciones en la cotización de divisas, se cree un impuesto del 0,5 %, tasa TOBIN (Premio Nobel de economía en 1972), sobre cada movimiento de los capitales especulativos.

miércoles, 24 de enero de 2018

REFLEXIONES Y VIVENCIAS DE JULIO ANTON





El educador  se hace notable por su capacidad de aproximarse al niño .Existen personas que se asombran ante cosas simples ,elementales y mondas ,por ejemplo una turbina, un ordenador o un torno, respetando de inmediato al ingeniero o programador que diseñó las primeras y segundas copias, llenando aquellas profesiones de galanura y otras rémoras que tal vez no contengan. Sin embargo, nadie o casi nadie se maravilla ante un niño o un joven  en sus procesos de maduración y socialización,  y en consecuencia no consideran al maestro o educador  que estuvieron  tras él y se realizaron   en transformar  a alguien que era inconcluso para ser  persona, con la probabilidad de  que en un mojón de su vida  pueda ser casi simétrico y  perfecto.


La retórica con los niños no vale .Con los niños  hay que actuar de dos maneras   : con limpieza de espíritu  y con  mimo .La limpieza se expresa por la sencillez y no alteridad, y el mimo se manifiesta más por la expresividad de la cara que por la fuerza de las palabras. No gritemos a los niños   , hablémosles  despacito y con paciencia. Luego el  tiempo pondrá las cosas en su sitio.


Cuando caminas con niños a través de  valles , por  montañas y riscos nunca puedes programar la velocidad de la marcha. Siempre van por delante .Siempre están  corriendo, saltando o subiendo. A los niños les es propio la velocidad , el estar allí . Constantemente  están cerca de meta. A los adultos, por contrario, les tira el letargo y el sosiego de la  lentitud,  y el estar aquí  ,pegado a lo que sea más cómodo ,sólido o contundente .Mientras que los niños quieren llegar donde fuere y  como sea ,los adultos se empeñan y reiteran  en quedarse .Los niños cambian habitualmente y los adultos tienden a permanecer sin cambiar.

El buen educador debe proponer ocupaciones gratas y creativas a los niños   además de poseer el arte de provocar e inducir que aquellos menores digan “si” antes que “no”

,
La formación al perderse en tantas opciones   alternativas y saberes  específicos  pierde profundidad e intensidad. Mañana se podrá saber de todo aceleradamente sin saber casi nada apretadamente. El saber consiste en la profundidad y en la desaceleración  . El que sabe y aprende rápido, olvida pronto.




La educación debería realizarse continuamente de forma “desvergonzada”. Sin embargo,  por  los hábitos y costumbres   imperantes,  se está  educando  a  generaciones de menores  en la continua “vergüenza”,  en el sentido de pretender que los alumnos se humillen ante la palabra y el discurso de maestros y textos , engullendo las criaturas , con voracidad y sin contestar o poner en duda,   radicales y ofuscados conocimientos   .Es tal la vergüenza de algunos alumnos que muchos  maestros  y educadores  ,incluso los necios ,  tienen excelentes  créditos.


Si te mueves por valores que no pueden pasarse y ponderarse ;si ateniéndote a la poesía haces de tu vida un acto permanente de generosidad: si vives en el ejercicio continuo de volcarte en los demás, sin esperar nada a cambio: y si buscas la insaciable inquietud de llegar más arriba y más allá porque tienes un deseo inacabable de hacerte más denso en la amistad y el cariño, caerás en la cuenta que al fin lograste la miel de la juventud.


Satisface más pensar las ideas que oírlas. Del mismo modo  satisface  más reflexionar tu vida  que observar la de otros.


Los poetas y educadores deberían buscarse a si mismos de manera desvergonzada.

El conocimiento y acercamiento a la realidad se ha planteado en la pedagogía a través de procedimientos  vacilantes , a base de ensayo y error , con turbaciones y   mucha vergüenza. Tal vez el miedo a lo desconocido o el temor a  resultados adversos han generado hábitos de aproximaciones encogidas y mancilladas. La turbación puede alcanzar cotas altas   cuando la realidad por conocer se defina por sus fastos horribles o hermosos, y ante esos pomposos eventos  sólo cabe arrugarse e inclinar la cabeza.

La elegancia está en el silencio  , la distancia y  sencillez. La necedad  estriba en la loca palabra   ,el acercamiento y el pavoneo .Los niños son esencialmente elegantes y algunos adultos tienden a ser necios .Los anciano son las personas más elegantes .


Todo lo que comienza amanece con titubeos y a gatas. Aquel que empieza a despertar desconoce   si se pondrá de pie. Sólo se ponen de pie aquellos  que están convencidos  que pueden hacerlo.


Algunas veces se requiere la soledad para crear un  nuevo pensamiento o sentir una extraordinaria emoción que conmueva. Consecuentemente  convendría crear cátedras en las administraciones educativas donde se enseñe y practique  una didáctica de la soledad en los procesos de aprendizaje , en los que  se instruya y eduque a los alumnos sobre   las ventajas del silencio y beneficios que se logran  al saborear las  sensaciones del vacío.




Si miro hacia mis adentros salpicarían varios albergues y refugios : sobre la base de las moradas  se despacha  un lago de recuerdos y  nostalgias ,  que se llena poco a poco  con picos de  lágrimas que proceden de las cumbres más ingenuas. Y por ingenuo  , que es mi segundo pilar, sigo  en la creencia de que el hombre es bueno   y por bueno  se equivoca. Desde la bondad , mi tercera peana, monto el castillo de la paciencia ,que es la mayor fuerza que existe .Mi bondad está limitada en su foso por la trascendencia ,que es la  cuarta parcela, y por la cual tiene sentido mi vida .Sin Dios ,sin valores , sin lealtades ,sin amigos y sin servicio a  otros no merece vivirse. Pero la trascendencia requiere lucha ,exige emociones , sugiere cambios y singularmente poesía que la encontré en el quinto pasillo ,desde siempre .Los poetas y educadores  nunca deberían acabarse en  su lucha y trascendencia ,porque están continuamente en lo bello, en la simetría  y en  lo vacío, que son los reinos de Dios , y al servicio del hombre .Servicio frente a trabajo ,porque si lo segundo se relaciona a moneda o salario ,lo primero está en el espíritu exclusivo  de algunos hombres que buscan servir a las ideas, valores y personas que no se les mueran. Y el servicio se constituye en mi sexto domicilio  ,la cabaña que según Nicomachus es “la forma de la forma”,o la armonía , o el número apropiado al duende y al soplo . Y por último, la cumbre de mis cimientos ,  que devienen del agua y de la lágrima se hacen notar a través de  una extensa alegría por aquello que sea sencillo y vital .La alegría hace más amable a Dios .Desde la tristeza podemos mover a Dios a ritmo de la brisa menuda , pero no cabe duda que a través del contento y de   la risa podemos trasladar  a tan Venerable  a la velocidad del ciclón.





Y la”libertad” , vestida de encajes blancos ,sorteada por un cíngulo rosa que la partía en innumerables codicias , se puso de pie y a un lado para inquirirme¿ quién eres tú que tanto te llenas de mi nombre?, ¿por qué pretendes poseerme y desvalijarme de algunas de mis entrañas? . Soy sencillamente- contesté con rubor y vergüenza_ alguien que por amarte con tiento nunca te poseyó , y  me cuido  de quererte,  porque tu muerte para mi vida , siempre la anhelo yo. 

Y el amor se vistió de mar, de azul, de almendras , de noche y de qué se yo.! De tanto se amó el amor que su presencia la sintiera yo como aliento y brisa de peonza que bailó para mi suerte en el relámpago de mis  tinieblas ,que me decían de trueques, esta por otro, y aquel niño por este pobre y más allá, el jardinero de la esquina por aquel rico hombre que objetivaba su paso andando de puntillas. Y el amor me habló sin palabras expresándose como el agua plena que liba esa arena caliente de la playa. Su rostro era ambidiestro  ,de un lado decía con músicas y sonetos que llenaban el ágora de mis entrepaños , y de otro , me hablaba de sus caricias que me  sabían a sedas y tulipanes enviados por el califa de la Esperanza. Y qué diré de su perfil  ,denso en entresijos suaves que invitaban a los susurrantes dedos para acariciar. Sin relieves, sin crestas , con onduladas sinuosidades que promovían al escorzo y al destape. Y para mi suerte o desgracia el amor, ¡tan bien vestido de amor!, se dirigió a mi con vientos de habaneras y de corales inmensos , entumeciéndome. Su presencia imponente y sorda llenaron mis pupilas de espanto , pronunciándose , ¿por qué hablas de mí sin poseerme?. Y  anonadado mencioné su nombre ¡amor!, quedando mudo y leto .



Cuando la Divinidad quiere tocar con  sus besos o lanzar  caricias al hombre lo hace a través del mar y en la noche .No existe mejor mejillas para recibir el beso de Dios que el negro silencio de la calma del mar en la noche. Ese beso de Dios desentumece el sosiego y riza el oleaje con peregrinas chispas de plata





Los “valores” no se sitúan en el orden intelectual , sino vital. Su solidez o consistencia no es problema de evidencia o demostración , sino de implantación y sostenimiento. Los valores suelen ser detectados por sus efectos  , y aparte de ser sentidos y  poseídos , son creencias. Pero ¿ qué ocurre cuando los ” valores” son conocidos ,enunciados  y manejados, y    se pueden transformar,  por la actividad de quienes saben   esgrimirlos y manipularlos, en “cosas” o en realidades mentales ,susceptibles de ser doblegados por el itinerario de la lógica ¿.Desde esta perspectiva se abre la posibilidad de preguntarse si ciertos valores cosificados son verdaderos o falsos.



En el principio del tiempo el silencio lo llenaba todo. En un momento de ese tiempo habló algún hombre en la selva y se detuvieron  fieras y humanos  errantes . Sorprendidos y asustados miraron de un lado a otro y se escondieron en las grietas y cavidades de la tierra. En sus guaridas esperaron con pánico hasta que aquél hombre habló de nuevo y dijo “levantaros  y caminad ”. El tono de su voz no fue imperante , sino por el contrario ,suave, dulce y rebosante de caricia amorosa .Humanos y fieras se asomaron a la luz y contemplaron que la vida merecía vivirse de pie, a rastras ,encharcados en el agua o bajo ella, y también aquellos que se  enganchan  al vuelo, para vivir al aire libre y en comunidad natural .La palabra de un hombre hizo que algunos hombres levantaran sus rocosas tiendas y se conquistaran a si mismos.



El hombre de vez en cuando debería buscarse a simismo de manera desvergonzada.



Si yo hablo desde ti y tú hablas desde otro , ¿desde dónde hablo yo?.¿Quién es el dueño de mi palabra ¿. ¿Nadie?, ¿alguien?, ¿todos?. S i hablo desde Nadie , que es el vacío, me agrada porque puedo llenarlo de pensamientos, sentimientos y acciones útiles . Si hablo desde Alguien ,evidentemente no puedes ser tú , Pedro, que eres concreto y presto a equivocar .Si hablara desde todos los Pedros y Judas me alienaría ,sería como un continuo vómito de verdades e insensateces, y no me satisface .La única alternativa que me va es hablar desde mí y contigo ,que hablas desde la Nada . La Nada, el vacío y la simetría son los dueños  de mi discurso.
El querer requiere palabra ,entretenimiento y diversión a todos los niveles .En el ejercicio del querer se pueden montar estrategias y tácticas acorde con el tiempo ,lugar, tipo de personalidad, etc. La realización del querer se expresa por su historicidad y se mueve entre la ternura y el odio, la palabra y el silencio, la casa y el adulterio. Sin embargo ,el amor no exige palabra y entretenimientos habilidosos.  Con el amor se está bien en un banco de una estación fría o a la orilla del agua. El amor por su espontaneidad y sorpresa se te va de las manos  ,es como un baile chapoteado sin compás. Siempre lo estamos despidiendo. Por eso demanda antorchas. El amor es una yesca que no siempre está encendida. EL querer es un continuo y el amor es la flor y la risa que salpican la monotonía y rutina de la recta.


La envidia no tiene sentido porque es pasiva y expectante .Se siente o se tiene envidia acostado o sentado .La envidia casi nunca está presente cuando uno permanece de pie o en la acción .Su forma esencial es una hélice que arremolina y crea torbellinos de pasiones contradictorias.


La estupidez es propia y esencial a los hombres buenos .Confían y no paran en su entrega. Siempre están a la que salta. Esta rosa es buena. Este geranio es hermoso, y este jazmín es dulce .Alguna vez ,por andar como trapos, ingenuamente doblados, no caes en la cuenta de que bajo claveles redobladamente virulentos y audaces se encuentran esbeltos cactus o abejas que faenan en el ombligo de los cardos, y en consecuencia se tropiezan con la horma de su ingenua y desalentada soltura. Existen hombres por ahí que por ir tras lo bello  ,limpio y azul reciben aguijones ,puñetazos y raspones  que duelen y enmudecen la búsqueda ,pero como son tan estúpidos reinician para su bien  y el tuyo el camino de siempre.

jueves, 30 de noviembre de 2017

LA POLICIA ESPAÑOLA DECLARADA BENEMERITA POR LA PATRIA


A EFECTOS  DE CONOCIMIENTO DE TODOS LOS POLICÍAS QUE en fecha 1 de abril de 1949 ,en la ORDEN GENERAL EXTRAORDINARIA, la policia española fue declarada por sus actuaciones ,BENEMERITA DE LA PATRIA..

jueves, 25 de mayo de 2017

SOBRE LA JUVENTUD



SOBRE LA JUVENTUD
El tiempo que viene, el nuevo milenio, será una época repleta de incertidumbres e inseguridades. Todos estamos situados en la edad de la crisis, donde se comprobarán mutaciones culturales, introduciéndose un remix de comportamientos y múltiples procesos de hibridación actitudinal, que urgirán a adaptaciones complejas, asociados éstas a una nueva ética sin valores, donde la economía sumergida y la comunicación no comercial, marcarán conductas y experiencias, que determinarán a la creación de imágenes más negativas de los jóvenes, etiquetándolos ya no como consumistas y amorales, sino como grandes mamones e hijos de la gran hermana.
El término juventud, es una construcción moderna, que tiene su origen a partir de la primera industrialización. En otras épocas fueron llamados púberes, efebos, adolescentes, mozos y muchachos. Los muchachos, último concepto previo a lo que hemos llamado juventud, fueron estudiados por la escuela de Chicago, interesada ésta en conocer las transformaciones que la industria había producido en la generación de las nuevas ciudades, surgiendo entonces el concepto de subculturas juveniles, analizándose a fondo las bandas juveniles que proliferaban en los espacios intersticiales de las ciudades industriales y megaciudades.
A mediados de los cincuenta, del siglo XX, asociado con el rock, surge una nueva cultura juvenil conectada a la música, que será asumida por la industria cultural, hecho, suficientemente interesante que permitiría la emergencia de un nuevo fenómeno, hasta aquel momento desconocida, las tribus juveniles, éstas, de otro calibre, y muy diferentes de las bandas juveniles de delincuentes, estudiadas por aquella escuela de Chicago. Por último, recientemente, en los setenta, del siglo XX, un nuevo enfoque ha surgido entre los estudiosos de las culturas juveniles, destacándose entre ellas la oposición de los jóvenes, o de ciertos jóvenes a permanecer en la modernidad y en la racionalidad, apostando por movimientos contraculturales.
En cualquier caso, si hiciéramos abstracción de lo que significa ser joven, diferenciándolo del mundo adulto, caeríamos en la cuenta de que es una resultante de varias connotaciones, que etiquetan y significan para diferenciar. Entre esas connotaciones destacan, sin priorizar, aparte de una edad concreta, el consumo de una música, que les hace ser aculturizados y/o sobreculturizados; el pandilleo, en el sentido de constituir grupos muy abiertos y flexibles, donde sólo tienen cabida sus iguales; y la fuerza de un “Ello”, que actúa impulsado por el principio del placer y evitar el displacer.
Una edad singular (15 a 35 años), consumo musical, en sus diversas modalidades (electroclash, metálico, hardcore, tecno, italo-house, blues, etc.), pandilleo y dominancia del “Ello” dejan sobre la personalidad diferenciada del joven algunas actitudes o posiciones muy importantes a considerar por los adultos, entre otras: rechazo de lo que no es joven y/o no se presenta como joven, fenómeno que explica la apetencia o ansia en poseer cosas/prendas que vengan determinadas por una marca, y que se reflejan en pantalones, sueters, chupas, calzados y amuletos; sordomudez, en el sentido de que escuchan muy poco, y muy especialmente a las instancias que simbolizan a la Autoridad (padres, profesores y poderes públicos), así como tienden a hablar menos, sea por falta de palabra o porque lo sugerente en la comunicación sea el mimo, la expresión corporal, el gesto y la empatía intuitiva; y muy especialmente, cierta predisposición al aburrimiento, hecho que cada día se constata en la realidad social.
Tal vez, lo más puntual de un joven o de ciertos jóvenes, y nos entristece afirmar esta hipótesis de trabajo, consiste en que están o se sitúan en una incapacidad de sorprenderse, sea porque los estímulos (personas, cosas, ideas, etc.) no llaman a la atención suficientemente y/o pasan sencillamente de ellos, incrementando aquella incapacidad, que determina un momento o situación de aburrimiento.
Una primera conclusión de lo que venimos diciendo consiste en que ser joven, es una etiqueta de variadas lecturas, dependiendo de la edad, profesión, clase social, experiencias y demás factores de menor peso, por parte de quien percibe aquélla etiqueta.
En este orden, una de las lecturas básicas que hay que hacer sobre la juventud, consiste en el hecho de su carácter diferencial, determinado por la situación. A pesar de la contracultura y/o subcultura dominantes no puede afirmarse desde el rigor las siguientes cuestiones:
-       Que los valores de la juventud inglesa, alemana, italiana y española, entre otras, sean coincidentes.
-       Que las actitudes de aquellas juventudes respecto de marcos de referencia, tiendan a ser idénticas o estén en las mismas cotas de un proceso.
-       Que los comportamientos inadaptados y marginales sean de la misma naturaleza.
Desde la perspectiva del matiz citado, las últimas encuestas reflejan que la sociedad española considera a sus jóvenes, alegres, tolerantes, solidarios, sinceros, contestatarios, sin perjuicios, independientes e inmaduros. El 71% de los entrevistados está en la opinión de que los jóvenes se interesan, en “pasárselo bien”, y también en la creencia de que deberían interesarse más por el estudio y el trabajo, a fin de prepararse para el futuro. La imagen que la sociedad española tiene de su juventud se resume en que estos no se interesan por la política; se guían por las modas; y que la sociedad les exige demasiado. Según las encuestas, más del 70% de los jóvenes españoles (15-35 años) viven con sus padres, básicamente por razones económicas. En cuanto al ocio los jóvenes dedican la mayor parte del tiempo libre a ver televisión, oír música, y salir con amigos. Sólo el 12% está integrado en una asociación.
De otro lado, el Instituto de la Juventud ha publicado informes recientes donde destaca que los jóvenes españoles se perciben inmaduros, contestatarios, tolerantes, complicados y con la carga sentimental generalizada de que las necesidades materiales están cubiertas por sus padres, intuyendo un futuro personal incierto, de lo que coligen que hay que vivir al día. Desconfía, la juventud, además, en alcanzar el bienestar personal trabajando duramente, (trabajo y sacrificio fueron valores de sus padres), y consecuentemente no creen que valga la pena volcarse en el trabajo o dejarse la vista en los libros, (el braguetazo, la pareja rica, o confiar en la fortuna pueden ser soluciones alternativas).
Se añade en los informes la inculpación a los otros “sin caras”, sus dificultades e impotencias. Se trata de una juventud extrapunitiva. Son muy “morales” en el sentido de condenar conductas o negocios turbios como la droga.
Resumiendo, la juventud española:
-       Sitúa como valores fundamentales el saber, el amor y la independencia. No obstante, se observa que hay ribetes de particularismo y etnocentrismo, que dibujan y determinan una cierta insolidaridad respecto de sus semejantes.
-       Manifiesta poco interés por la vida pública y menos en las actividades políticas. Desconfían de todas las instituciones sean administrativas, políticas o religiosas.
-       Las personas que no les gustarían tener como vecinos, entre otras: drogadictos 39%; alcohólicos 9%; con antecedentes penales 9%; inestables emocionalmente 8%; con sida 7%; de extrema derecha 6%; sectas 3%; homosexuales 3%; y de otra raza el 1%.
-       Se considera inferior a alemanes y norteamericanos, y superiores a portugueses, marroquíes, rumanos y latinoamericanos, derivadas éstas por razones económicas, culturales y educativas. Los principales motivos de orgullo de los jóvenes españoles consisten en “el modo de ser” un 44%; cultura, historia y lengua, 29%; y la belleza del país 14%.
-       Las acciones que menos justifican son entre otras: tomar drogas, suicidarse, aceptar sobornos, prostituirse y abortar.
Se añaden a estas consideraciones:
-       Gran rotación laboral.
-       Muy lento el ritmo de emancipación económica, sólo el 18% de los jóvenes son económicamente independientes; y en consecuencia, las dificultades en la emancipación hacen propasar el retraso de la salida del hogar.
Consideradas estas actitudes/posiciones de la juventud española, que aparece como dulce, interesa destacar algunos comportamientos que pueden ser problemáticos de inmediato, y que se añadirían a las que a continuación mencionaremos sobre masificación juvenil, a saber:
-       Continuismo en el seno familiar de los jóvenes por precariedad de trabajo, desempleo prolongado, desmotivación, ausencia de expectativas, etc..., que alimentan el etnocentrismo y generan una posible carga de conflictos familiares, que pueden acabar en maltrato de mayores.
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